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Las historias de Huespeda. Los inviernos de antes

Por los años cincuenta las nevadas eran muy frecuentes y copiosas, tanto es así que a partir del mes de noviembre las nevadas de una altura de un metro eran muy habituales, sucediendo que antes de deshacerse la nieve de una volvía a caer la siguiente encima de la anterior de forma que a veces llegaba a alturas superiores al metro y medio, sobre todo en lugares rasos y zonas donde soplara el aire, por ello no era extraño que cada nevada durara 10 ó 15 días o a veces más.

Cuando la nieve caía en forma de polvo y la ventisca soplaba con fuerza moderada, por efecto del viento, la nieve penetraba por las ranuras de las puertas de entrada a las viviendas (PUERTAS GRANDES Y MUY MAL AJUSTADAS) a una profundidad de 3-4 metros, lo que originaba el frío tan fuerte dentro de la edificación al carecer de la más mínima fuente de calor. Para amortiguar el frío, se procedía a quemar leña en cocinas de chimenea baja, las cuales también eran utilizadas para curar la carne de la "MATANZA DEL CERDO " como más adelante relataremos.

Posteriormente, se comienza a usar la cocina llamada "Económica", que ya aliviaba el frío reinante con relación a los medios disponibles hasta la fecha. Era ayuda extra para superar el frío dentro de la vivienda que, en la planta baja existían establos-cuadras donde los ganados de labranza y recría pasaban el invierno y por sí mismos generaban calor lo que producía un alivio relativo en la vivienda en general.

Para transitar las calles durante las nevadas era necesario hacer senda (camino entre la nieve) de un metro aproximadamente de ancho, echando la nieve eliminada a ambos lados del sendero a base de pala-manual, de tal forma que en innumerables ocasiones era tal la altura de nieve acumulada a ambos lados, que solamente se veían los edificios y el camino en forma de canal abierto de hasta dos o más metros de altura, así se operaba desde cada vivienda hasta todos los lugares necesarios de la localidad. A continuación se procedía a hacer camino-senda por la carretera hasta el límite con el pueblo siguiente, el cual actuaba de la misma forma continuando con el pueblo posterior y así sucesivamente, llegando a tener camino transitable en las zonas nevadas a pesar de las grandes dificultades de la época. La labor se realizaba por el sistema de todos a una, de forma que todas las personas útiles mayores de edad cooperaban en su medida y sin excusa, pues se consideraba que el tema era de imperiosa necesidad.

Los inviernos eran extraordinariamente largos en cuanto que desde el mes de noviembre continuaba hasta finales de marzo con toda su crudeza, calculándose que durante este tiempo las nevadas no serían menos de 6-7 y todas ellas de cuantía muy considerable. La temporada de frío y nieves (noviembre a marzo generalmente) era la apropiada para las "MATANZAS", de las que se hacían dos dentro de la temporada, pues las carnes para su curado apropiado necesitaban un tratamiento a base de ambiento frío, seco, calor y humo., según el proceso de curado de cada faceta.

Autor: Feliciano Martínez, Tilis

Huéspeda de Caderechas. Febrero 2004

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