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Las historias de Huespeda. Los años 50 según Tilis

Con el siguiente relato pretendo narrar los acontecimientos acaecidos en la localidad de Huéspeda de Caderechas desde los años 1950 aproximadamente hasta la fecha actual, confiando en mi memoria y sin tener en cuenta temas políticos u otros similares que en ningún momento es mi deseo tratar.

Allá por los años 1950, cuando la post-guerra estaba en pleno apogeo nuestra situación no era todo lo boyante que se podía desear, mas bien todo lo contrario, pues la producción era escasa en su mayoría, teniendo en cuenta que nuestra situación como trabajadores de la rama agropecuaria no existían los medios necesarios para generarla, tales como productos y máquinas apropiadas para la explotación de los terrenos, generalmente secos y áridos, originando de este modo una importante infertilidad y subdesarrollo. Derivado de ello, la mano de obra se infrautilizaba con suma facilidad y continuadamente, pues las 4/6 personas disponibles en cada momento para el trabajo por cada familia, estaban ocupados desde el amanecer hasta la noche, pero su rendimiento no era el adecuado por la falta de medios, los terrenos insuficientemente fertilizados e inadecuadamente laborados no generaban la suficiente productividad.

Para paliar dentro de lo posible el estado de la situación, cada familia trataba de ayudarse económicamente al margen de la labor agraria, para ello se procuraba generar otra ocupación adecuada a los tiempos de la época y ello conllevaba a que las personas mayores de edad y únicamente los varones se dedicaran a la limpieza de montes y tala de árboles, bajo el control ordenado y remunerado del organismo gubernamental competente (ICONA), de esta forma las familias generaban el ingreso de algún dinero extra, sin lo cual en numerosas ocasiones se tenían serias dificultades para subsistir, pues en la explotación agraria raramente sobraban productos para su posible venta y poder generar esos dineros necesarios sobre todo en lo que a cereales y hortalizas se refiere; únicamente la fruta (cereza y manzana) junto a la crianza o recría de animales, tales como el porcino, ovino, bovino, y la susodicha tala y limpieza de monte ayudaba para la adquisición de productos de uso cotidiano tales como ropas, calzados, utensilios caseros, productos comestibles ajenos a la profesión, ultramarinos, etc. Aún así el pan era fabricado de forma casera en el horno de cada particular ó comunal (según casos), pero se daba la habitual circunstancia de que no en todos los casos se disponía de la suficiente materia prima (harina) para poder fabricarlo y por ello había de alguna forma que generar el dinero necesario para su adquisición lo que implicaba una extraordinaria dificultad.

Por ese motivo. bueno será aclarar que el pan se fabricaba cada 20 días aproximadamente, fabricándose en cada hornada unas 15 o 20 hogazas de unos 2-3 kilos de peso cada una, además de 8 o 10 tortas de 1 kg. aprox. lo que bien traducido equivale a comer pan de 18 o 20 días después de su fabricación. Pasados unos 10 años aprox., es decir hacia los años 1960 ya comienza a comercializarse el pan industrial, momento en el que los panaderos de la zona ofrecen pan a cambio de trigo y de esta forma resulta más asequible tanto su adquisición como su ingestión (dureza excesiva) especialmente para las personas ancianas y las de menor edad.

Siguiendo con las penurias que estamos relatando, es obligatorio reflejar el esfuerzo que era necesario ejercitar para elaborar el producto en los terrenos comunales (propiedad del municipio y repartidos en lotes para cada vecino), situados en el paraje denominado "El Páramo" ( situado en lo alto de la montaña y de dificultad extrema en sus accesos , a una distancia de tres-cuatro kilómetros., era inapelable acarrear la mercancía por medio de caballerías, mulas o burros, caballos, etc, cargando la mercancía sobre los lomos del animal, (dada la sinuosidad del terreno no eran posibles otros medios), y de esta forma ser transportado hasta el lugar de almacenaje, manipulación o distribución según corresponda en cada caso, pues hay productos que no solamente se cosechan y almacenan directamente desde el lugar de explotación, si no que varios de ellos, caso de los cereales, deben ser manipulados en sus diferentes fases hasta ser definitivamente ubicados en sus lugares de consumo de las personas, alimento del ganado o para la venta si a ello diera lugar.

Para el desarrollo pormenorizado del apartado anterior, se requieren una serie de tareas, lentas y sobre todo trabajosas e improductivas, pues los métodos y sobre todo los medios disponibles para su desarrollo no eran los más apropiados, principalmente debido a las carencias para la explotación agraria.

Una pequeña prueba es:

El tratamiento del cereal, desde el lugar de siembra hasta el lugar de almacenamiento:

a. Arado del terreno,

b. Esparcimiento del cereal de siembra.

c. Cubrición del cereal después de su esparcimiento.

d. Abonado con los fertilizantes precisos disponibles (¿?)

e. Tratamiento herbicida necesario. (arrancamiento manual de la hierba).

f. Segado de la mies de forma totalmente manual a base de hoz y zoqueta (Protector para posible lesión de la mano contraria a la manipulada por la hoz).

g. Recogida en manadas "Gavillas" de la mies segada y su secado completo.

h. Agrupación de varias "Gavillas" en "HACES" (para que cada cuatro haces se complete la carga de una caballería) que una vez puesta sobre los lomos de la caballería se traslade al lugar de trilla llamada "ERA" (superficie plana de forma circular) . Cada 35/40 "HACES " se procede a extenderlos por la "ERA" de forma uniforme y a continuación se comienza la "TRILLA" (acto que por mediación de trillos arrastrados por el ganado de labranza y dando vueltas en circulo sobre la ERA se consigue trocear la panoja de la mies extendida y desgranar la espiga o abrir la vaina según proceda, teniendo presente que continuamente había que estar revolviendo sobre el producto para voltear la panoja no triturada y triturar el resto en su totalidad, para remover o como en términos exactos se llama "Dar la vuelta a la "PARBA" se usaba un artilugio de madera llamado "HORCA" especie de tenedor de dos o tres púas).

El trillo consiste en una serie de tablas planas adosadas lateralmente unas a otras, de forma rectangular y curvadas en la parte delantera a las que se han incrustado piedras cortantes en toda la superficie inferior, dispuestas de canto con el corte hacia el suelo, del mismo modo que las piedras, el trillo lleva dispuestas en el sentido longitudinal unas hojas de sierra en cada unión de las tablas descritas también con el corte hacia el suelo, todo ello provoca que al ser arrastrado el trillo por el ganado que corresponda se desarrollo la trilla. Desde las 11 de la mañana y hasta las 4 de la tarde (en condiciones optimas de tiempo soleado y sobre todo exento de lluvias ) es el horario aproximado normal y necesario para completar la operación trilla de cada jornada.

La continuación del proceso consiste en la recogida de la mies triturada por la trilla. Se procede a su amontonamiento (generalmente en el centro de la "ERA") y a su correspondiente barrido con escobas de brezo y rastrillos de madera, una vez apilado en forma de cono llamado "PARBA" se preparan los utensilios para el siguiente proceso.

"VELDAR", un trabajo excesivamente molesto, dificultoso, lento y de suma suciedad, que requiere una serie de actuaciones que por curiosa debemos narrar:

En primer término se debe lanzar al aire el producto de la "PARBA" en pequeñas dosis por medio de "VIELDOS" de madera (especie de pala con ganchos y mango), y de este modo por efecto del viento se va separando el grano de la paja, motivado por la diferencia de peso el grano cae al suelo y la paja sale medianamente desplazada en función de la fuerza del viento, de esta forma se debe seguir mientras existan ráfagas de aire, pues mientras el viento esté en calma no se consigue ningún resultado y por lo tanto la operación deberá suspenderse y ser reanudada cada vez que el aire sople con la fuerza necesaria, continuando con el proceso hasta que el producto quede lo suficientemente limpio para poder ser recogido y almacenado en la "TROJ" o "SILO" correspondiente.

Ya en los años 60, comienzan a utilizarse máquinas de actuación manual ( una persona que actúa la manivela para producir aire y remover el producto (grano y paja) y otra echando producto de la "PARBA" a la "TOLVA" mediante el "VIELDO" ) se realizaban las labores de "VELDAR" de una forma más limpia y rápida, aunque aún así al ser en los primeros años bastante rudimentarias carecían de una real efectividad, pero al menos no había que depender exclusivamente del viento.

Para terminar la operación "TRILLA" / "PARBA" / VELDAR ", es necesario recoger el grano en sacos y transportarlo al silo para su almacenamiento, además la paja debe recogerse en mantas que sobre la espalda de una persona será transportada y almacenada en el "PAJAR ", en ambos casos estos productos eran aprovechados para la alimentación del ganado y en lo que corresponde también a las personas, toda vez que el trigo era aprovechado para la fabricación de pan para el consumo familiar.

Con esta operación queda finalizado completamente el ciclo diario que era necesario repetir durante 25 / 30 días, habitualmente desde últimos de julio hasta últimos de agosto. Con ello finaliza el proceso de producción del cereal.

Ante estas situaciones tan repetitivas y poco optimistas se llegó a la conclusión de que cada familia estaba sobrecargada de mano de obra en personas en edad de trabajar, por consiguiente se comienza a probar la salida del personal excedente hacia las grandes ciudades, lo que en un periodo de tiempo relativamente corto hizo que la mayoría de las personas jóvenes y libres de cargas establecieran una forma de vida diferente, según la suerte ó la capacidad que cada uno tuviera dentro de la nueva ocupación laboral, así quedó nuestro pueblo cada vez más despoblado, hasta el punto de que para los años 1980, de los 125 habitantes que llegó a tener la población " únicamente fueran 20 las personas que habitaban la localidad, pues fue tan continua la salida de las personas ante las nuevas perspectivas, que solamente quedaron las mayores ya en edad de jubilación, llegándose a quedar el pueblo sin jóvenes que aumentaran la población, tal es así que desapareció el servicio de enseñanza por falta de alumnos, por consiguiente no hacía falta maestro ni escuela.

Autor: Feliciano Martínez, Tilis

Huéspeda de Caderechas. Febrero 2004

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