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Las historias de Huespeda. Las Fiestas Patronales según Tilis

La fecha de las fiestas patronales se celebraban el 12 y 13 de septiembre de cada año, contratando un grupo de "Gaiteros" que había que localizar en los pueblos cercanos, tales como El Almiñè, Moneo, Oña; pero sobre todo Poza de la Sal, lugar en el que existía una banda de música bastante numerosa que se componía de varias "orquestas",. Si era posible se procuraba contratar a la orquesta " LOS PINCHAGUAS", y sobresaliendo en preferencias la orquesta "LOS FARAONES", compuesta por Barrabás, Pichelis, Moñigo, el Rubio, Benito, Luisito, Cesar, El Albardero, El de Los Muebles, Gonzalo, etc. etc., pero teniendo en cuenta que eran únicamente tres o cuatro los músicos que cada año se contrataban.

Los actos de fiestas consistían:

Víspera, día 11: Lanzamiento de cohetes como anuncio de fiestas, y pequeña verbena hasta la madrugada.

Día 12: A la mañana, pasacalles con las dianas correspondientes amenizadas con la orquesta contratada, lanzamientos de cohetes, degustación de licores y pastas por cada una de las casas de la localidad, juntamente con las personas voluntarias y principalmente los mozos que quisieran acompañar, en cada casa se interpretaba la canción oportuna acompañada con su "VIVA – VIVA" correspondiente, acto por el cual se vitoreaba al jefe de la casa y en su caso a cualquier personalidad que se considerara apropiada, con el objeto de conseguir la propina para ayuda de fiestas,

A continuación todas las personas del pueblo se preparaban con sus mejores "GALAS" para asistir a la santa Misa, cantada por el cantor local con procesión solemne recorriendo la localidad, donde se portaba el Pendón, la Santa Cruz, la patrona Santa Marina y otros elementos religiosos habituales, acompañaba en todo momento la Orquesta que amenizaba con su música en los momentos apropiados del acto religioso. Desde la salida de la misa, hasta las tres de la tarde se tomaban unos aperitivos y con la escucha de la música se desahogada el personal con unos bailes que durante el resto del año no era factible ni apropiado realizar.

Para la celebración de las fiestas patronales era costumbre que cada familia sacrificara una oveja o cabra según casos, lo que servía además de dar de comer a los invitados hacer morcillas de igual forma que se hacen cuando se sacrifica el cerdo.

A la hora de la comida se procedía a la degustación de la oveja o cabra sacrificada (considerada como la mejor del corral), además de otros productos condimentados por las Abuelas-Madres que de tan exquisito sabor sabían dotar. Para esta comida se invitaba a todos los parientes y amigos de localidades colindantes, dándose el caso de reunirse sobre todo en la cena, la friolera de entre 25 y 35 comensales. Terminada la comida (a media tarde) se iniciaba el baile que duraba hasta las once, para seguidamente cenar, era indispensable cenar unas vainas a la cazuela con aceite y unas morcillas con tomate que también eran producto de la matanza de la oveja o cabra anteriormente reseñada; a continuación y para rematar la jornada, desde la una hasta las Tres/ Cuatro/ Cinco se monta la verbena de rigor.

El siguiente día 13 se realizan más o menos los mismos festejos, aunque debemos añadir que en ambos días existen otros actos, tales como: rifas de almendras, caramelos, roscos,, además de la instalación de puesto de venta de esos productos, así mismo se instalan puestos de juego del Bote consistente en apostar dinero a uno de los seis números de que se compone el cartón del juego. El juego de Bolos era muy interesante, más si tenemos en cuenta que en esta época había jugadores de bastante calidad, no olvidemos a "Martín " el zurdo de Padrones, "Joaquín" de Huéspeda, "Nisín, de Quintanaopio, etc. etc. considerados como los mejores de la comarca.

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Autor: Feliciano Martínez, Tilis

Huéspeda de Caderechas. Febrero 2004

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