Aunque han pasado un montón de años, siempre recordaré aquel verano en Huéspeda de Caderechas.
Mi amiga Marina tenía casa allí y nos invitó a pasar unos días por Fiestas.Siempre decía que su pueblo era muy pequeño, que casi no vivía gente, que era el último de la carretera y que ni siquiera llegaba el autobús…y era verdad, un pueblo con pocas casitas, en el que los habitantes escaseaban durante todo el año, salvo en verano que se animaba algo más, y desde luego, lo mas real de todo eran los inexistentes medios de transporte.
Pero eso tampoco nos importó al grupo de amigas que un día nos dejamos caer por allí. Hicimos autostop y volveríamos a hacerlo, estoy segura, porque mereció la pena visitar aquel valle repleto de cerezos, naturaleza sin explotar, aire puro y gente estupenda. Este viaje fue una de las experiencias más divertidas de mi adolescencia y estará en mi memoria para siempre.
Una calle, la principal y única, creo; casitas a los dos lados… Podíamos jugar al tenis en plena calzada sin miedo a ser atropellados por los vehículos. Gente joven, hijos y nietos de los que tenían allí sus orígenes.
Las fiestas del pueblo, las organizaban los jóvenes que no eran muchos. Nos pidieron colaborar y la verdad es que nos apuntamos a todo: a las carreras de sacos a buscar el tesoro, a coger objetos con la ayuda de la boca de un cubo lleno de agua…El concurso de disfraces, el baile por la noche, con un disc-jockey de excepción. También conocimos el pilón, claro está.
Me quedo corta calificándolo de divertido. Lo pasamos tan bien, la gente nos acogió con tanto calor, que os aseguro que no he vuelto a sentirme tan bien en unas fiestas de pueblo como en Huéspeda. El baile duraba hasta bien entrada la madrugada. Pasaba tan deprisa que cuando nos dábamos cuenta ya era de día y tocaba el "pasacalles".Ibamos con unos instrumentos de lo mas artesanal despertando a todo el mundo. En vez de tirarnos un cubo de agua nos sacaban galletas, tortilla…en fin, algo estupendo.
Luego nuestra clase de aerobic. Sé que esto lo recordarán muchos. Yo no podría olvidarlo. A la cama y después de comer otra vez a los juegos. Hubo partidos de fútbol, de cartas…que sé yo…de todo. Creo que es difícil organizar unas fiestas tan completas con poquita gente, pero lo consiguieron y me consta que siguen haciéndolo.
Animo a todo el que se sienta atraído por esta bonita zona burgalesa. No os decepcionará.
Yo os estaré agradecida por muchos años que pasen.
Susana Taravillo