Autor: IÑIGO MUÑOYERRO/ FRÍAS

Frías, la ciudad más fuerte del valle de Tobalina y la más pequeña de España con este título, se eleva en una encrucijada de calzadas romanas, a muy corta distancia del Ebro.
El cohete anunciador de la fiesta de ‘El Capitán’ y el revoloteo de la bandera inaugurará el próximo 21 de junio un cargado programa de actos, con el que se quiere celebrar el octavo centenario de la concesión a Frías del fuero por Alfonso VIII de Castilla. El título de ciudad llegó en 1435, por disposición del rey Juan II.
Frías, la ciudad más fuerte del valle de Tobalina y la más pequeña de España con este título, se eleva en una encrucijada de calzadas romanas, a muy corta distancia del Ebro. Apenas supera los tres centenares de habitantes, pero puede presumir de ser un ducado (el de Frías) en activo.
El puente de Frías La mejor manera de entrar en Frías es por el puente de 143 metros que atraviesa el Ebro. Le llaman romano, pero en realidad es de factura gótica. Es asimétrico y se asienta sobre nueve arcos anclados en la roca. Es una obra de ingeniería de tiempos de Alfonso VIII que destaca por la torre de ‘pontazgo’, donde pagaban peaje arrieros y mercaderes.
La parte ribereña de la ciudad está protegida por el recinto amurallado, con el castillo y su torre de homenaje en un extremo, y la iglesia de San Vicente, que también tuvo labores defensivas, en el otro. En medio se abre la puerta de Medina, por donde entraban los Velasco, señores de la ciudad.
Los acantilados del barranco del Molinar convierten en inexpugnable la vertiente que mira a los montes Obarenes. Destacan las casas colgantes, afortunadamente rehabilitadas con gusto.
Torre del homenaje
El casco antiguo es una hermosa cuesta, con calles empedradas que nos conducen siempre a lo más alto de La Muela. Las casas no son espectaculares, pero atesoran historia. Las mejores son las que fueron levantadas en el siglo XVI. También tuvo aljama judía y sinagoga, de las que no queda ni rastro.
El alto está ocupado por la iglesia de San Vicente, con un bello interior donde destacan sepulcros platerescos; la explanada del mercado de granos, también coso taurino, y el castillo. Se accede a su interior por un puente levadizo. Los muros y torres están restaurados, pero no así sus habitaciones interiores. Los más valientes puede encaramarse a la torre del homenaje. La vista desde lo alto no tiene parangón.
Iglesia de San Vicente
Las catástrofes y calamidades no han hecho mella en el ánimo de los fredenses. La torre de homenaje del castillo, en sorprendente equilibrio sobre un peñasco carcomido por el tiempo, se derrumbó en 1830 y causó la muerte a treinta personas.
La torre de la iglesia románica de San Vicente también se vino abajo en 1904 y arruinó parte del cenobio. Para reconstruir el templo vendieron la portada de la iglesia a los americanos. Restaurada, se puede admirar en el Museo The Cloisters de Nueva York.
Trepar por las cuestas, unido al aire vivificante que viene del Humión, desata el apetito del viajero. La oferta restauradora es limitada. La calle del Mercado reúne a tres establecimientos. Restaurante Ortiz T947 357067, menú de 9 E. Restaurante El Chato T947 357069, menú 10 E. Vistas a las casas colgantes y Mesón La Roca T947 3588596. También Hostal Duque de Frías T947 358743 y El Albergue T627 635060, ambos en la carretera de Quintana. En verano, el restaurante del cámping está muy concurrido.
Datos de interés
ALOJAMIENTO
Dos hostales y el cámping del Ebro
La oferta es limitada. Hostal Duque de Frías, junto al casco urbano, T 947 358743. Casa Rural Pili T947 358565 y Cámping de Frías, junto al río Ebro T947 357198.
ESPECIALIDADES
Morcillas y chorizos al estilo tradicional
Tienen mucha fama las morcillas de arroz y los chorizos, curados al aire serrano. Se pueden comprar en las carnicerías Hnos. Pérez T947 357026 (junto al aparcamiento) y Hnos. Peña, c/ Mercado, 14.
ENOLOGÍA
El vino txakoli del valle de Tobalina
Hasta principios del siglo XX el valle de Tobalina fue un gran productor de vino txakoli, que junto con el cereal era la manera de ganarse el sustento. Hacia 1900 la familia Tobalina de Frías obtuvo 88.000 cántaras (1,4 millones de litros) de chacolí. La filoxera acabó con las cepas. Un grupo de entusiastas quiere resucitar aquella industria.
CONFITERÍA
Chocolate de hacer y dulces de ciruela
La ciudad tuvo una larga tradición confitera que desafortunadamente ha desaparecido. Llegó a tener tres fábricas de chocolates y azucarillos. La última en desaparecer fue un obrador de ciruelas del valle en almíbar. Aún se elabora bollería típica en la panadería de la calle San Francisco. Imprescindible
CÓMO LLEGAR
De Bilbao A-68 y A-1, salida Pancorbo. De Logroño, A-68 y A-1, salida Pancorbo. De Vitoria, N-1 a Pancorbo. Luego N-232 a Busto de Bureba y desviación a Frías por el Portillo de Busto.
CONSEJOS
Ropa veraniega. De noche refresca. No sobra una prenda de abrigo.
NATURALEZA
El valle presenta su mejor aspecto. La últimas lluvias han recrecido el río, pero aún es pronto para bañarse. Es plena temporada de cerezas.
VISITAS
El castillo abre todos los días del año. Entrada 0,60 euros.
INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Frías. Sólo abre en verano T947 358011. Internet: www.ciudaddefrias.com.
Central de reservas de turismo rural T947 130140.
BIBLIOGRAFÍA
Muy completo, ‘Frías, ciudad de Castilla’, de Inocencio Cadiñanos (Ed. Del Ayuntamiento, 1991).