Si a principios de año, justo cuando te estás recuperando del infierno de Nochevieja, nos dijeran que únicamente podemos asistir a un sólo acontecimiento social, nosotros elegiríamos - sin ningún tipo de duda - la fiesta de disfraces de Huéspeda.
Este año se decidió celebrar el baile de máscaras junto con el karaoke por aquello de ahorrar viajes a casa (ahora ponte el modelo de noche, ahora canta, ahora vete a casa a disfrazarte) y para impedir que la gente se perdiese por el camino con tanta idea y venida.
Se puede decir que creamos un nuevo acto: el karaoke de disfraces. Ahí, innovando y marcando tendencia.
Volvió a triunfar Celes con un espectacular disfraz de Obélix, el simpático y entrañable compañero de Asterix, renovando así el título que ya consiguió el año pasado con Shrek. De esto modo, Celes pasa a formar parte de ese grupo de elegidos que hacen del disfraz una muestra de imaginación y talento.
¿Quién no recuerda a Dani disfrazado de WC, a Esther de duende y a Álvaro de ahorcado?
Enhorabuena a Celes, el Roger Federer del disfraz.