Levantarse un domingo por la mañana, con el ojillo medio cerrado, y ver a todo el pueblo bailando como peonzas es lo que se dice un buen despertar.
Los Pozanos hicieron que todos los huespedanos fuesen desde la plaza a la soci danzando al ritmo de los clásicos en corro, agarrados, con los brazos arriba, con los brazos abajo... Además, la actuación dio lugar a una de las fotos más entrañables de las fiestas donde Ricardo encabeza el desfile de peonzas con el bastón como si de una animadora americana se tratase.
En pocas palabras: hicieron que nos lo pasáramos teta.