Y como no solo de comida y de baile vive el hombre, Susana organizó un teatro infantil recuperando una tradición que teníamos ya un poco olvidada para disfrute de los pequeños, que eran los protagonistas, y de los mayores que eran los espectadores.
Todo salió estupendamente.
Los niños disfrutaron como lo que son: enanos; y los mayores ejercieron de padres en Lluvia de Estrellas recitando por lo bajini el texto de sus hijos.
Gracias a las fotos se puede comprobar, aunque no estuvieras presente en la representación, que todo el mundo disfrutó del teatro.